jueves, 2 de septiembre de 2010

Giuseppe Pallantino nos cuenta la história de la Gioconda Historia Gioconda o Mona Lisa

Lisa Gherardini es la Gioconda
La Mona Lisa se llamaba Lisa Gherardini
En su libro 'Monna Lisa, mulier ingenua' ('Mona Lisa, mujer ingenua'), Giuseppe Pallanti cuenta la historia de Lisa Gherardini, nacida en Florencia en mayo de 1479, esposa de Francesco del Giocondo y modelo del pintor, escultor, arquitecto e ingeniero Leonardo da Vinci, cuya genialidad, quizá más que la de cualquier otra figura, fue el ejemplo vivo del ideal humanista del Renacimiento.
"Lisa Gherardini pasó su vida entre Florencia y Chianti (Toscana). Siendo yo mismo oriundo de esta provincia, he decidido contar su historia", explicó el autor a la AFP. En su obra, el autor reconstruye la vida de Lisa y de su marido, mostrando los diferentes lugares donde vivieron. Pallanti explica que la familia Del Giocondo, muy conocida en Florencia, tenía numerosos lazos con la familia de los Mécidis y Leonardo da Vinci, oriundo del pueblo Vinci, en Toscana.
"Cuando Francesco Del Giocondo se casó con Lisa Gherardini en segundas nupcias en 1495, ésta accede a un rango social superior. Su marido, un rico comerciante de seda de Florencia, proporciona los tejidos a la familia de los Médicis", explicó Pallanti.
Además, según el autor, el padre de Leonardo da Vinci, uno de los notarios más importantes de Florencia, vivió entre 1501 y 1503 en Santissima Annunciata, el pueblo de Chianti donde la familia del Del Giocondo posee una capilla a la que Lisa Gherardini acude regularmente a rezar.
En sus investigaciones, Giuseppe Pallanti ha utilizado los archivos de la ciudad de Florencia y los registros catastrales que le han permitido situar las propiedades de la familia del Giocondo. "Sólo me he servido de documentos de archivos. No es una novela", precisó el profesor.


SIMBOLOGÍA ESOTÉRICA

Simbolismo de la Gioconda




Hay dos tipos de Imaginación: existe la Imaginación mecánica y existe la Imaginación consciente. La imaginación mecánica no sirve: es la fantasía, y la fantasía está formada con los desechos de la memoria; por lo tanto, no sirve. Se necesita la Imaginación consciente, de la Imaginación activa, de la Imaginación intencional. Ese tipo de Imaginación, desarrollada, es grandiosa, sublime. Ese tipo de Imaginación, desarrollada, permitió a Leonardo Da Vinci plasmar en el lienzo a “La Gioconda” (que, entre paréntesis, mucho se ha hablado de “La Gioconda”; algunos suponen que “fue la novia” de Leonardo Da Vinci. Se equivocan los que así piensan. Cuando uno mira a “La Gioconda”, y yo los invito a ustedes a que reflexionen en esto, a que observen la pintura de “La Gioconda”, ve que no tiene nada de “noviazgo”; no aparece, en ella, nada semejante. Es un cuadro sublime. Lo mira uno, y siente un éxtasis, un éxtasis un “algo” en el corazón, muy distinto a las emociones inferiores; siente uno un “algo” sublime, como si se encontrara uno frente a frente de un deiduso, de un ángel. En “La Gioconda” no hay nada de voluptuosidad, ni de erotismo, ni de coquetería, o algo que se pudiera parecer a cosa humana. No hay nada de eso en “La Gioconda”. Se necesita ser intuitivo para entender lo que es “La Gioconda”).Leonardo Da Vinci, en su “traslúcido”, captó la imagen de “La Gioconda”, que no es una imagen fantástica, lo que él captó. Captó a su propia Madre Divina Kundalini, y esa es la que pinta en el lienzo (es su Madre Divina). ¿En qué me baso yo, para decirles que “La Gioconda” es la Madre Divina Kundalini de Leonardo Da Vinci? ¿En qué me baso? Me baso en que soy Alquimista y Cabalista. Si ustedes miran el cuadro de “La Gioconda” verán dos caminos (allá, a lado y lado de la figura central). Uno de esos caminos, es el espiraloide (el de la izquierda) y va al agua; el otro, es un camino más largo: en vez de ir al agua, se interna en un bosque. Allí está la clave. El que entiende cuáles son los dos caminos, sabe muy bien que Leonardo Da Vinci pintó a su Divina Madre Kundalini.El camino ese espiraloide, que va al agua, es la “vía húmeda” de la Alquimia. Algunos Iniciados, cuando llegan al estado legítimo de hombres reales, verdaderos, se definen por la senda espiral nirvánica, por la “vía húmeda”. Esos se sumergen en el Nirvana, y por allá en eternidades de eternidades, toman cuerpo alguna vez, y pueden tomar cuerpo en cualquier planeta del espacio infinito, para dar un paso adelante. De manera que ellos viven, ante todo, en felicidad, son dichosos. Los otros, los que escogen la “vía seca” (o sea, la directa), se internan en el “bosque” de la Alquimia.Leonardo Da Vinci pinta a su Divina Madre Kundalini, entre los dos caminos: el de la espiral, o sea la “vía húmeda”, y el de ese otro, el de la directa, que se interna en el “bosque” de la alquimia. Obviamente, sólo con la ayuda de la Divina Madre Kundalini, puede uno avanzar en cualquiera de las dos vías, sea en la “vía húmeda” o sea en la “vía seca”.Los alquimistas, hablando en lenguaje simbólico o alegórico, dicen que “en la vía húmeda el trabajo se puede realizar en 18 meses”, y que “el trabajo en la vía directa, es decir, en la vía seca, se puede realizar en ocho días” Naturalmente, se está hablando en números simbólicos, pero resulta que, afortunadamente, somos Alquimistas y conocemos el lenguaje de los Alquimistas. Debido a eso podemos afirmar, en forma enfática, que “La Gioconda” de Leonardo Da Vinci es su propia Madre Divina Kundalini. ¡Y la pintó, sí señor! Esa es “La Gioconda”...Así, pues, si él no hubiera desarrollado el “traslúcido”, ¿cómo podría haberla visto? Pero él había desarrollado el “traslúcido”, y aún más: había subido por la escala de la Inspiración y había llegado también a la tercera escala, que es la de la Intuición.Las Facultades Superiores del Hombre. Samael Aun Weor“Si todos los seres humanos viviéramos enamorados, hasta el mismo veneno de las víboras desparecería”Samael Aun Weor


Vincenzo Peruggia Ladrón de Arte que robó la Mona Lisa.

El París de 1911 se vanagloriaba de tener en su Louvre la obra pictórica más intrigante de la Historia: la Gioconda. Tanta era la altivez parisina que no faltaba quien dijera que no había mejor lugar en todo el mundo para la pintura de Leonardo Da Vinci que la capital francesa. De hecho, cuando el 21 de agosto de ese mismo año el retrato desapareció del museo, los empleados supusieron que había sido recogido por el fotógrafo oficial de la institución para realizar un reportaje gráfico con vistas a un catálogo que luego se vendería a los visitantes del museo.
El martes 22 la Gioconda seguía sin estar en su pared habitual y cuando se preguntó al fotógrafo éste se encogió de hombros argumentando que no sabía nada del cuadro.












El Robo: En realidad la pintura estaba en poder de Vincenzo Peruggia, un ex-empleado del museo que había aprovechado el turno de noche (cuando la sala en la que se exhibía la Mona Lisa no tenía guardias ni visitantes) para llevarse la pintura bajo el brazo. Así de fácil.



Pesquisas: La policía registró el museo de arriba abajo y las investigaciones llegaron hasta Apollinaire y de él a Pablo Picasso, ya que había adquirido dos esculturas robadas del Louvre a un tal Pieret. Picasso devolvió las esculturas y negó cualquier relación con el usufructo. Apollinaire fue absuelto.
Mientras tanto, Vincenzo escondió la pintura en su apartamento de Florencia, en Italia. Supuestamente, al llegar la policía al lugar para hacer las pesquisas correspondientes, se llegaron a firmar documentos encima del lienzo ya que este estaba escondido bajo el mantel de la mesa de la cocina.
Peruggia se desesperó, después 27 meses tratando de vender la Gioconda a diversos museos, siempre recibía la misma respuesta de sus directores: tenía que tratarse de una falsificación. Al fin encontró un comprador: la galería Uffizi de Florencia, en Italia, pero en un arrebato de honradez, el dueño de la galería dio cuenta a la policía francesa y Vincenzo Peruggia fue detenido.



Motivos: Cuando le pregAñadir imagenuntaron acerca de su periplo confesó que había sido contratado en su recién abierta carpintería por Eduardo Valfiemo, quien se encargaba de los contactos, y que nunca había sido un experto en robo de arte, y era cómplice del falsificador francés de arte Yves Chaudron para hacer copias de la pintura y venderlas como originales.


Los herederos de Vincenzo alegaron que el robo se realizó por razones patrióticas: Vincenzo quería traer la pintura de regreso a Italia después de haber sido robada por Napoleón. Aunque, quizás haya sido sincero en sus motivos, Vincenzo aparentemente no sabía que Leonardo da Vinci llevó esta pintura como un regalo para el rey Francisco I cuando este lo llamó a Francia para que fuera pintor de su corte.
Llevado a juicio, la corte aceptó que Peruggia cometió el delito por razones patrióticas y lo envió a la cárcel por un año y quince días por lo que fue conocido como el "Robo del Siglo" por la prensa de la época.


Después de ser recuperada, la pintura fue exhibida por toda Italia y finalmente devuelta al Museo de Louvre en 1913.
El Louvre aprendió la lección y ahora la Gioconda soporta el paso del tiempo tras una urna de cristal blindada y un par de vigilantes impidiendo a los turistas realizar fotos con flash.






Vinci lanza una mirada a cinco siglos de ‘Giocondas’


Detalle de ‘La Gioconda’ de Leonardo Da Vinci.


La exposición repasa diferentes versiones del cuadro en la Historia del arte
La muestra recoge ‘giocondas’ vestidas, desnudas y hasta con bigote
Se inaugura este sábado y estará en cartel hasta el 30 de septiembre

Una litografía anónima del Museo del Prado es una de las obras ex

Miguel Cabanillas (Efe) Roma

La localidad natal del genio renacentista Leonardo da Vinci (1452-1519) homenajea al artista y a su ‘Mona Lisa’ con una exposición que repasa los cinco siglos de ‘giocondas’ que ha dado el mundo del arte, que las ha retratado desnudas, vestidas e, incluso, con bigote.

El Museo Ideale Leonardo da Vinci acoge la muestra ‘Joconde. Da Monna Lisa alla Gioconda nuda’, que se inaugura este sábado y permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre, en un claro interés no sólo expositivo sino también científico, pues durante ese tiempo se realizarán investigaciones sobre los misterios de las ‘giocondas’.

La Mona Lisa’ según Marcel Duchamp.


Y es que cinco siglos dan para mucho misterio, sobre todo el que rodea a un cuadro, ‘La Gioconda’ de Leonardo da Vinci, cuya fecha exacta de creación aún se desconoce (se sitúa entre 1503 y 1514) y que aún hoy sigue asombrando a los visitantes del Museo del Louvre de París por la sonrisa y la mirada enigmáticas de su protagonista.

Esta obra, que según las últimas teorías retrataría a la joven florentina Lisa Gherardini, ha sido precursora de toda una serie de pinturas femeninas que han llegado hasta el siglo XX, donde la irreverencia del francés Marcel Duchamp le llevó a ponerle bigote.

“Esta exposición reúne reproducciones de todas las ‘giocondas’ posibles desde el siglo XVI hasta hoy, desde la propia de Leonardo, hasta las que hoy se pueden encontrar en Internet”, explica el director del Museo Ideale Leonardo da Vinci, Alessandro Vezzosi.

“El otro objetivo de la muestra es intentar dejar claras algunas cuestiones sobre su identidad, entre ellas la identidad de la que se expone en el Louvre, su fecha y quién la encargó, que son todos temas de debate aún abiertos”, añade.

Especial importancia de las ‘giocondas’ desnudas

Dentro de ese interés expositivo, pero también investigador, cobran especial relevancia las ‘giocondas’ desnudas de varios artistas, cuyas reproducciones se exhiben en Vinci (centro de Italia) junto a esas otras ‘monas lisas’ vestidas.

‘La hermosa Gioconda’, litografía anónima perteneciente al Museo del Prado. Efe

“La idea es poner en común a Leonardo con todo lo que deriva de ‘La Gioconda’. El tema es siempre ‘La Gioconda’, vestida o desnuda, un poco como ‘La Maja’ de Goya”, comenta Vezzosi.

“Lo curioso”, continúa, “es que hoy todos conocen ‘La Gioconda’ del Louvre, pero pocos estudiosos conocen las muchas versiones de ‘La Gioconda’ desnuda que hay en al menos tres escuelas próximas a Leonardo: una lombarda, una flamenca y una francesa”.

Según el director del museo, esa versión desnuda de las ‘giocondas’ es parte muy importante de la exposición, pues entre ellas hay un original de cierta relevancia.

“Una de ellas es la ‘Gioconda desnuda’ del cardenal (Joseph) Fesch, tío de Napoleón. Esta obra era atribuida a Leonardo o alguien muy cercano a Leonardo”, apunta Vezzosi.

‘La Gioconda’, presente en España

“De las ‘giocondas’ vestidas, la mayor atracción es un retablo que hemos encontrado en los depósitos de (la galería de) Los Uffizi de Florencia. Estaba casi destruido, ha sido restaurado y nunca había sido expuesto antes. En este retablo no está la mano de Leonardo, pero se puede ver una derivación de ‘La Gioconda’”, explica.

La presencia de ‘La Gioconda’ en España también queda reflejada en la muestra con la reproducción de una litografía que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid, cuya autoría se desconoce aún a ciencia cierta.

Y finalmente se llega al siglo XX, en el que ‘La Gioconda’ es protagonista de las creaciones del francés Jean Margat, entre ellas algunas para la revista ‘Bizarre’.

Más allá de las reproducciones y los cuadros originales que se exhibirán en Vinci, existen varios textos que documentan la historia y los misterios que rodean a un cuadro, el de Leonardo, que fue robado del Louvre en 1911 y estuvo desaparecido más de dos años.

Título de la obra: Lisa Gherardini

Nacimiento: 15 de junio, 1479
Florencia, Italia

Fallecimiento: 15 de julio, 1542, c.1551
(63 o 72 años)
Florencia, Italia

Cónyuge(s): Francesco del Giocondo

Hijo(s): Piero, Camilla, Andrea, Giocondo y Marietta


Título de la obra: La monalisa (La Gioconda), Leonardo da Vinci,año: 1503-1506,estilo artístico: Renacimiento, técnica pictórica: Óleo sobre tabla,longitud: 77 cm, anchura: 53 cm,localización: Museo del Louvre,París , Francia

El cuadro La Gioconda, conocido también como La Mona Lisa, La Monna Lisa, La Joconde en francés o Madonna Elisa, es una obra pictórica de Leonardo da Vinci. Desde el siglo XVI es propiedad del Estado Francés, y se exhibe en el Museo del Louvre de París.Su nombre oficial es Gioconda (que, traducido del italiano al castellano es alegre), en honor a la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo, apoyada en el hecho de que era esposa de Francesco Bartolomeo del Giocondo y que su nombre era Lisa Gherardini.

Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, pintado entre 1503 y 1506,[1] y retocado varias veces por el autor. La técnica usada fue el sfumato, procedimiento muy característico de Leonardo. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado para su preservación óptima.[2] Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro.

Aunque se han usado herramientas tecnológicas para la investigación de enigmas que rodean la obra. Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado embarazada.[3] Pese a todas las suposiciones, las respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.

La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino en los misterios y enigmas que la rodean. Además, el robo que sufrió en 1911, las reproducciones realizadas, las múltiples obras de arte que se han inspirado en el cuadro y las parodias existentes contribuyen a convertir a La Gioconda en el cuadro más famoso del mundo, visitado por millones de personas anualmente.[

Es además la última gran obra de Leonardo, si se tiene en cuenta que siguió retocándola hasta sus últimos años.[11] Cuando Leonardo se marchó a Roma a instancias del nuevo Papa, su vida se hizo monótona y nada productiva.[12] Leonardo falleció sin encargos importantes, bajo la protección de León X, Giovanni de Médici, hijo del gran Lorenzo de Médici.[13] [14]

Después de terminar el cuadro, Leonardo llevó su obra a Roma y luego a Francia, donde se conservó hasta su fallecimiento.[15] Se sabe que pasó a manos del rey francés Francisco I, quien la habría comprado a un valor de 12.000 francos (4.000 escudos de oro),[16] aunque no está claro si fue en 1517, antes de la muerte del artista, o con posterioridad a su fallecimiento en 1519.[17] Tras la muerte del rey, la obra pasó a Fontainebleau, luego a París y más tarde al Palacio de Versalles. Sin embargo, está comprobado que permaneció en las colecciones reales francesas y que en el siglo XIX, Napoleón Bonaparte lo tuvo guardado en el Palacio de las Tullerías tras una temporada en su residencia.[18] Con la Revolución francesa llegó al Museo del Louvre, donde se encuentra actualmente; Napoleón lo retiró de allí para colocarlo en su cámara personal. Finalmente regresó al museo,[4] donde se alojó hasta 2005 en la Sala Rosa, y fue trasladada en ese año al Salón de los Estados.[19] Es pertinente decir que la mayoría de datos acerca del cuadro se poseen gracias al trabajo biográfico del pintor contemporáneo Giorgio Vasari.

Isabel de Aragón, pintado por Rafael Sanzio. Galería Doria, Roma.-

Algunas otras teorías poco difundidas afirman que podría tratarse de Isabel de Aragón, a quien Leonardo dibujó a lápiz para luego hacer un óleo. También podría tratarse de Constanza d’Avalos, duquesa de Francaville, mencionada en un poema de la época, donde se lee que Leonardo la pintó “bajo el hermoso velo negro”.

E incluso otras propuestas han sido que la modelo pudo ser una amante del propio Leonardo, un adolescente vestido de mujer,un autorretrato del autor en versión femenina[47] o incluso, una simple mujer imaginaria.Al respecto, Sigmund Freud sugirió que la pintura reflejaba una preocupante masculinidad.

En el año 2005, Armin Schlechter, de la biblioteca de la Universidad de Heidelberg, descubrió una nota de Agostino Vespucci en el margen de un libro de la colección de la biblioteca que confirmaba con certeza la creencia tradicional de que la modelo del retrato era Lisa.[51] En esta acotación, el oficial Vespucci, quien era un amigo cercano a Leonardo da Vinci, establece: “Leonardo se encuentra trabajando en tres obras pictóricas, incluyendo el retrato de Lisa Gherardini”.[52] Esta pequeña anotación data de octubre de 1503, aproximadamente 47 años antes a las referencias realizadas por Giorgio Vasari. Además, el libro donde se realizó el comentario sobre la “Mona Lisa” pertenece al autor Marco Tulio Cicerón, y particularmente esta edición fue publicada en 1477.[51]

El historiador Giuseppe Pallanti, en su libro La historia de la Mona Lisa, trata el tema tras veinticinco años de investigación.[28]

En los archivos de impuestos de 1480, puede verificarse la identidad, paradero y lugar de nacimiento de la modelo.[48] Nació el 15 de junio de 1479 y murió el 15 de julio de 1542, a los 63 años, en el convento de Santa Úrsula de Florencia.[53] [54] Según el historiador Pallanti, Gherardini ingresó en el convento cuatro años después de quedar viuda, donde ya era monja su hija Marietta.[50]


Basándose en estos datos, el investigador genealogista italiano, Domenico Savini, asegura que existen descendientes de Gherardini; se trata de Natalia e Irina Strozzi, hijas del príncipe Girolamo de Toscana. En el supuesto de que la modelo de Leonardo fuera la mujer que falleció en el convento, el médico forense Maurizio Seracini se ha ofrecido para buscar el cadáver y hacer un análisis de ADN para establecer el parentesco de los Strozzi con Gherardini.[55]

Unido a dichos elementos, documentos oficiales del censo de la época confirman que el padre de Leonardo da Vinci vivía exactamente enfrente de la familia de Gherardini.[53] El historiador supone, sin mayores pruebas, que el retrato fue un regalo de Giocondo a su esposa por motivo de su segundo embarazo, a los veinticuatro años de edad.[22] Debe tenerse en cuenta que existen detractores de las teorías expuestas por Pallanti. Pese a ello, sus explicaciones son ampliamente aceptadas.[48]

Para saciar la curiosidad histórica acerca de la veracidad de las teorías vertidas, en 1987 se realizaron los primeros estudios, superponiendo un autorretrato de Leonardo a la pintura de la Mona Lisa; el resultado fue una gran similitud en las dimensiones y rasgos físicos.[56] [4] Los detractores de dicha investigación alegan que dado que el autor es el mismo, los trazos son similares y es por eso que generan la confusión. Lillian Swartz y Gerald Holzman, los directores de dicha prueba, aseguran que el autor se autorretrató, dándose apariencia de mujer.[56


También, tras la aparición de El código da Vinci, se ha manejado la teoría minoritaria acerca de la relación entre María Magdalena y la pintura,[42] aseverando que se trata de la mujer de los tiempos de Jesús de Nazaret, embarazada.[49] [57]

Tanta ha sido la obsesión por esclarecer la identidad de la Mona Lisa que el doctor Matsumi Suzuki, investigador japonés, reconstruyó el cráneo de la Gioconda mediante un análisis óseo, y a partir de dicho cálculo generó la posible voz de la modelo.

El investigador asegura que la reproducción de la voz es fiable en un noventa por ciento. También ha realizado la misma simulación para el autor de la obra, de la cual desconfía un poco porque la barba reflejada en los autorretratos esconde algunos detalles importantes.

El título del cuadro


El título oficial de la obra es Gioconda, que se justifica debido a que Giocondo era el apellido del esposo de la retratada, Lisa Gherardini

Este título aparece documentado por vez primera mucho después de la muerte de su autor, por lo cual no pudo ser Leonardo quien le pusiese dicho título;por otro lado, se sabe que Leonardo no acostumbraba titular sus obras.

Con respecto al nombre de Monna Lisa, más usado en fuentes anglosajonas, Monna es el diminutivo en italiano de Madonna, que quiere decir mi señora. De cualquier manera, el nombre más popular en Italia es Gioconda.

Reproducciones y parodias



Mona Lisa, graffiti en Oporto, Portugal.

Reproducción de La Gioconda de autor desconocido.

La Mona Lisa adquirió un estatuto de icono cultural.Son numerosas sus reproducciones y utilización en la publicidad, objetos cotidianos y también como referencia cultural. Algunas incluyen


Reproducciones

Algunos autores afirman que el mismo Leonardo hizo una reproducción llamada Isleworth Mona Lisa, su autenticidad es evidentemente cuestionada


Dicha pintura es propiedad de Hugh Blake, quien la exhibe privadamente en Londres, Inglaterra.

Existe una versión del cuadro de gran calidad, con numerosas similitudes, pero también con contrastadas diferencias, en el Museo del Prado, en Madrid.


La Gioconda,Museo del Prado,Madrid.¿De un copista anónimo o del mismo Leonardo?

El soporte es una tabla de roble, por lo que se ha sugerido que pudiera proceder del norte de Europa, aunque es un débil argumento, porque hay también robles en la Europa meridional. Algunos investigadores han propuesto como posibles autores de esta tabla al alemán Hans Holbein el Joven y al español Fernando Yáñez de la Almedina, pero otros críticos no aceptan estas atribuciones.


También en este caso diversos autores han sostenido que la autoría de esta obra corresponde al propio Leonardo. Este cuadro sobrevivió al devastador incendio del Palacio Real de Madrid que ocurrió en 1734.

La reproducción libre de Rafael, la cual se exhibe en el mismo museo que la obra de Leonardo.

Una copia anónima que se conserva en el Parlamento Italiano.

Una copia en la colección Luchner, en Innsbruck, de la que se ha supuesto que podría ser obra de Salai.


Parodias

  • En 1919, el dadaísta Marcel Duchamp pintó una parodia de la Mona Lisa que incluía un bigote y perilla en la modelo y la inscripción LHOOQ (que significa ella tiene el culo caliente, traducido del francés).

  • Salvador Dalí, pintó su autorretrato sobre el paisaje de la obra de Leonardo, a manera de ridiculización.
  • Fernando Botero pintó una mujer extremadamente obesa y deforme a manera de parodia del cuadro.

  • Jim Henson montó sobre el cuadro la cara de la Cerdita Piggy

  • La revista “The New Yorker” hizo un montaje del rostro de Monica Lewinsky sobre el cuadro de Leonardo.[4]

Samuel Clemens reprodujo La Gioconda a base de pigmentos oscuros sobre una lona de 40 x 60 pies en Oregón.

















Isabel de Aragón y Sforza (¿?, 2 de octubre de 1470 – ¿?, 11 de febrero de 1524). Príncesa de Nápoles, nieta de Fernando I e hija de Alfonso II. Desde 1489 hasta 1494 fue la Duquesa consorte de Milán, y desde 1499 hasta 1524 la Duquesa de Bari y Princesa de Rossano. Después de la muerte de su hermano Fernando II, se convirtió en la pretendiente al título de Rey de Jerusalén a través de la Línea napolitana.

Se casó con su primo carnal Gian Galeazzo Sforza, Duque de Milán. Tuvieron un hijo y dos hijas:Francisco (¿? – 1512), Duque de Milán (1494-1512), con el nombre de Francisco II

Isabel también sobrevivió a Francisco, que murió en 1512 al caerse del caballo. De sus tres hijos, sólo Bona la sobrevivió

Se ha señalado a Isabel como uno de los posibles modelos para la Mona Lisa de Leonardo da Vinci. También se ha sugerido que se casó clandestinamente con Leonardo da Vinci (1452-1519), dándole supuestamente dos hijos y tres hijas.[1]

Por lo que se refiere a la controversia sobre la Mona Lisa, Maike Vogt-Lüerssen argumenta que la mujer tras la famosa sonrisa es Isabel de Aragón, la Duquesa de Milán. Leonardo fue el pintor de la corte del Duque de Milán dirante 11 años. El esquema en el vestido verde oscuro de la Mona Lisa, según cree Vogt-Lüerssen, indica que es miembro de la casa Sforza. Su teoría es que la Mona Lisa fue el primer retrato oficial de la nueva Duquesa de Milán, que requería que fuese pintado en la primavera o el verano de 1489 (y no en 1503).

Hay otro retrato, pintado por Rafael, en la Galería Doria Pamphilj de Roma, que muestra gran parecido con Isabel de Aragón. El vestido de la dama es definitivamente de 1515 a 1525 y la joven de pelo claro muestra los símbolos de la Casa Milanesa de los Sforza: el arco, y los colores rojo y blanco. Isabel de Aragón tendría entonces 45-55 años y el pelo oscuro.

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